Cuando conocí­ a este sujeto, contaba con apenas 18 años. Hoy tengo 35. y como todas las grandes personas aparecen en el momento justo. Me lo presento un ex compañero de colegio que, al cambiarse de escuela, conoció al hermano. Vaya a saber uno por qué artilugio del destino me acerqué más a él que es dos años menor. Es un tipo que estuvo, está y ojalá siga estando. Estuvo con helados "Suigelinos" compartidos en una plaza cuando mi primera gran decepción amorosa. Estuvo con los goles del Enzo y está con los goles del Tecla. Sufrió conmigo con cada copa que les hizo levantar el Virrey a los primos bosteros y está con cada gol que le convierten al Pato. La final del mundial del 90, la vimos en la casa. Lloramos los dos juntos con Diego. El tipo siempre tiene una birra en el bolsillo par compartir con los amigos en desgracia que no tienen plata en su billetera. Creo que un Amigo no es el que pone las manos en el fuego por uno sabiendo que no se va a quemar. Estoy seguro que un Amigo de verdad es aquel que, aún sabiendo que se va a quemar no sólo las manos, las pone de todas formas. Eso hace a diario Dominichi conmigo. Espero algún dí­a saber corresponderle. El caso es que el tipo, hoy 4 de mayo, cumple años. Y no se le ocurrió mejor manera de festejarlo que organizando una lluvia de meteoritos. ¡UN GRANDE! Podrí­a contar más de mil cosas compartidas en estos 17 años, pero no creo que sea necesario. Hay cosas que me las guardo en la memoria del corazón que es grandiosa. Sólo quiero dejarle un gran abrazo y decirle:¡FELIZ CUMPLE, MORSA! Sabés que te quiero mucho y que contás conmigo siempre.

Fernando A. Narvaez

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