(De Germán para Poly)

La pregunta: “¿Cómo fue que te fijaste en mí?” Suena más a: ¿cómo puede ser que este tipo (que es tan grande) se haya fijado en mí (que soy muy chiquita)? BOLUDECES. Desde antes del día en que nos conocimos, fuiste como un rayo caído del cielo que me quemó desde el mismo infierno, si lo podés entender. No te lo puedo negar y no creo que te vaya a descubrir nada que vos no sepas, pero en el momento en que me fijé en vos, no sólo eras un mina divinamente llamativa sino que, creo, tenías uno de los mejores culos que se hayan visto jamás.

Intuyo que te habrás hartado de los tipos que se acercaban a vos por tu muy más que bello envase. Y eso, me parece, es lo que te hizo aferrarte a mí en alguna parte, ¿por qué me fijé en vos? ¿Por qué te aferraste a mí? Porque los dos nos miramos desde adentro. Nunca me pareciste una tipa que después de “coger” tuviera ganas de que te conviertas en pizza. (no puedo evitar ser gráfico) Sino más de seguir hablando y abrazado a vos toda la noche, lo cual para mí no sería coger. ¿Vos que nombre le pondrías a eso?

Si en algo fui “grande” , aunque me gustaría saber a qué le llamás así, es en ver más allá de tu descomunal envoltorio, no sé por qué, pero veía en vos a una terrible mujer en gestación. Y no me vengas con eso de que tal vez me equivoque, porque pasaron quince años y cada vez estoy más convencido de ello.

¡Sé que no me equivoco!

¿Por qué me fijé en vos? Creo que la pregunta no es la correcta. Mucha gente se fija en nosotros a diario, en un subte, en la calle, en algún negocio, en cualquier parte. Creo que la pregunta debería ser otra: ¿Cómo puede ser que este tipo se haya fijado en mí hace 15 años y hoy, todavía, esté enamorado? Vos pensás que porque no te conozco. Vos y yo sabemos que nos conocemos más de lo que creemos. Vos sabés que me basta con mirarte a los ojos, para saber cómo estás. Hace mucho tiempo que no nos vemos, pero sabés perfectamente que hay cosas que no las puede cambiar ni el mejor jugador.

“Vos no te mereces una mina como yo” ¡Dejate de pelotudeces! Decís que soy grande, que soy re-bueno, entonces qué ¿no merezco una gran mujer como vos al lado mío? ¡Porque lo sos! ¡Créeme algo la re puta madre! Y no estoy encandilado. Cuando una luz te ciega, la esquivas y mirás para otro lado. Y nunca pude, ni quise esquivarte, y cuando lo intenté me pusiste una patada en el orto que me hizo quedarme quieto y en un rincón como un infeliz. Y no me vengas con eso de que me hubiera acostumbrado.

¿Por qué me fijé en vos? Porque sos la única persona incondicional que tengo.
¿Por qué me fijé en vos? Porque hace mucho tiempo que lo único que busco en otras mujeres es tu mirada.
¿Por qué me fijé en vos? Porque puede equivocarse mi cabeza, pero no mi piel.
¿Por qué me fijé en vos? Porque sé que darías por mí lo que no tenés.
¿Por qué me fijé en vos? Porque siempre que estoy con las defensas bajas, me aparece tu sonrisa.
¿Por qué me fijé en vos? Porque parada al lado mío, hasta me quedás bien.
¿Por qué me fijé en vos? Porque me dejaste entrar a un lugar que no sé si mucha gente tuvo acceso. Tu corazón.
¿Por qué me fijé en vos? Porque nos llegamos en un momento difícil para los dos.
¿Por qué me fijé en vos? Porque la franja de la General Paz que va desde Núñez a Liniers tiene tu perfume.
¿Por qué me fijé en vos? Por tu risa.
¿Por qué me fijé en vos? Por tu mirada.
¿Por qué me fijé en vos? Por tu sol.
¿Por qué me fijé en vos? Por tu luna.
¿Por qué me fijé en vos? Por tu buena estrella.
¿Por qué me fijé en vos? Por VOS.
¿Por qué me fijé en vos? Por mí.
¿Por qué me fijé en vos? Por mí cuando estoy con vos.
¿Por qué me fijé en vos? Por mí cuando pienso en vos.
¿Por qué me fijé en vos? Por mí cuando me imagino con vos.
¿Por qué me fijé en vos? Por mí cuando me imagino sin vos.
¿Por qué me fijé en vos? ¿Querés que siga?
¿Por qué me fijé en vos? Porque se me antojó el quinto forro de las pelotas. Chan-chan.

Si el hecho de que un tipo “tan grande” se fije en vos que sos “muy chiquita” no te levanta la autoestima, creo que las fuerzas que dominan las pasiones en el mundo, andan con un pequeño problema motriz. Yo creo, que nadie es ni más ni menos que otro en este tipo de cuestiones. Con el corazón en la mano y mientras sigamos siendo fieles a nosotros mismos, siempre vamos a estar a la misma altura en la escala de los sentimientos. Si es que existen dicha escala.

Nada más, reina, espero no haberte ofendido con mis guarangadas. No está en mí faltarte el respeto ni que te sientas ofendida. Lo que pasa es que a veces me sacás de quicio y provocás mis días de Furia.

Fernando A. Narvaez