Volví a mi mundo decepcionado. El haber fallado en el último tiro me provocó tanto dolor que no lo pude soportar. Llegué a mi nube, dejé el arco y el carcaj vacío sobre el sillón, me quité la túnica y me fui a dar un baño. No podía parar de pensar en Germán y Poly, ni en cómo podía haber errado de aquella manera. Se repite en mi cabeza de manera continua e incesante el vuelo en picada de aquel ángel… las condiciones estaban dadas para que se enamoren, pero esa flecha en el hombro de Poly me preocupaba sobremanera. Estaba muy esperanzado e ilusionado, estos dos, según lo que había evaluado, eran compatibles, tenían que estar juntos… no puedo entender cómo y por qué fallé. Pero la suerte estaba echada, las cartas estaban jugadas, por lo menos hoy… ya no se podría hacer más nada.

El cansancio y el agua me sumieron en un sueño muy profundo. No puedo asegurar de manera precisa cuánto tiempo transcurrió, pero me despertó el chillido de la notebook avisándome que tenía un mail. Ya había pasado un tiempo razonable con lo cual decidí revisar aquel correo.

Asunto: Reunión festejo fin de curso.

“Joani: nos juntamos hoy a la 01:30 hs. en el bar “Mignon del Ángel” para celebrar que nos hemos recibido”

Iael

Malditas eran las ganas que tenía de festejar. Por más que lo intentaba, no me podía sacar de la cabeza ni a Germán ni a Poly, ni al Ángel del Viento y su nube. Estaba demasiado triste y aunque Iael era mi mejor amigo no me sentía con ganas de nada.

Llamé a Iael y después de contarle los pormenores de mi primera misión, me respondió:

– ¿Y quién te dijo que sería fácil? Vos podés llevar todas tus flechas cargadas de amor, pero el amor también tiene su autonomía, no siempre depende de nosotros, la mayoría de las veces el verdadero amor es tímido, indeciso y hasta temeroso y le cuesta mostrarse, le cuesta salir. Y siempre hay factores externos, como tu ángel del viento, que demoran o impiden su salida de forma directa. Tu misión en su primera fase ha sido más que satisfactoria… Vamos a tomar unos tragos y a celebrar!!!

Muy a pesar de mi voluntad, decidí vestirme e ir. No podía fallarle a Iael.

El bar Mignon del Ángel era un sitio donde se juntaba lo mejor y lo peor de nuestra ciudad. En él había mesas de pool, dardos y una fonola. Allí habíamos consumido, entre cigarros y alcohol, varias noches junto a Iael. Al encontrarnos me abrazó y me invitó a que me siente, saludé a todos con la mano y me senté, no tenía ganas de mostrarle a cada uno mi dolor.

Me senté junto a Iael y me preguntó si tenía noticias de la Tierra a lo cual le respondí que NO. Me miró asombrado, como pensando… “No puede ser!!!” No dijo nada y… se fue al baño. Estaba tan ensimismado, que no supe en qué momento me entregué al alcohol y me fui de mi mismo. Otra vez la imagen de aquel ángel en picada empezaba a repetirse nuevamente sin cesar. Perdí noción del tiempo, de mi cabeza y de mi cuerpo. Tambaleando y como pude me fui al baño, ya había perdido a Iael, y si no era así… no lo identificaba. Fue así que estando en el baño, una mano como una garra salida directamente desde el mismismo infierno, me tomó del hombro y me puso violentamente de espaldas contra la pared.

– ¿Qué se supone que estás haciendo? – Dijo enfurecido.

Llevaba una túnica blanca ceremonial, su cabellera y barba blancas muy largas le daban un porte impactante, llevaba en su mano izquierda un anillo muy grande que, cuando se me pasó el efecto del alcohol, pude ver que tenía un par de alas doradas engarzadas. Su mirada mostraba un montón de años vividos y no precisamente en vano e imponía respeto. Entre el mareo y el aturdimiento alcancé a balbucear:

– ¿Y usted quién es? ¿Qué es lo qué pasa? ¿Por qué me molesta? – pregunté pretendiendo imponer autoridad

– Ah! ¿No sabés quién soy? – trono su voz desde lo más profundo de los abismos, que hizo que me despejara sobremanera.

– ¿Gandalf?

– No

– ¿Profesor Dumbledore?

– ¡Vos ves mucho cine, pibe! Yo te voy a contar quien soy…

Me tomó con una sola mano por las alas y me sacó a los empujones, primero del baño y después de aquel lugar.

La absoluta imposición de aquella voz sumada al aire fresco del exterior, consiguieron que me despejara un poco. Aquel extraño ser hizo que lo siguiera. Volaba como un rayo y me costó seguirlo. Llegamos a una nube en la cual había un castillo cuya entrada estaba custodiada por dos grandes estatuas de mármol. Eran dos ángeles idénticos y enfrentados, daban la imagen de estar reflejándose en un gran espejo. No pude evitar pararme a observarlos, mi anfitrión se acercó y dijo:

– El bien y el mal, el amor y el odio.

– Pero son iguales

– Se trata de que sepamos identificar quien es quien, en la Tierra dicen: “No todo lo que brilla es oro” muchas veces los humanos confían en gente que lo único que quiere es perjudicarlos. Pero sucede que no captan la esencia de quien tienen delante suyo ¡Entremos!

Ingresamos en lo que debía ser el salón principal. Era una gran sala vestida de cuadros de ángeles en los que, llamativamente, se percibía el mismo poder en todas sus miradas. El mismo poder de la mirada de aquel viejo que todavía no sabía quién era. En el fondo de la sala había un gran escritorio con una computadora y dos grandes pantallas de televisión colgadas de la pared. Mi anfitrión me invitó a sentarme.

– ¿Quién es usted? – insistí

– ¿Todavía no lo has adivinado? – su voz había cambiado por un tono más amigable – Estamos aquí porque se trata de identificar de manera precisa las cosas, por ahora llámame Milton ¿Te sientes bien?

– Un poco mareado aún

– Te haré traer una pastilla de carbón por un amigo – tomo su handy y llamó – Elia, tráenos algo para tomar y carbón para nuestro amigo.

Lo que siguió fue como escapado de un cuento de terror, cuando vi quién era, me levanté de mi asiento y trastabillé cayéndome al piso. Empecé a temblar. Cuando me vio en el piso dejó la bandeja en el escritorio y rápidamente intentó ayudarme.

– ¡No me toques! – grité mientras me incorporaba

– ¡Tranquilo! – dijo Milton – no es lo que ves, debes identificar las cosas y la gente

– ¿Tranquilo me dice? Por culpa de este sujeto he fallado en mi misión. ¡Es el Ángel del Viento!

– ¿Cómo podés creer que un ángel que sopla se llame “del viento”? el viento es algo natural que no depende de ángeles, tiene vida propia. No es una virtud. El miedo, el odio, el rencor… de estos ángeles debes tener cuidado. Elia es un ángel de la transformación y adoptó esta imagen a pedido mío para ser tu obstáculo, pero vos elegiste verlo como “enemigo”. Vos tenías la misión de unir en el amor a Germán y a Poly… Elia tenía la misión de impedir que tu misión llegue a buen término. Pero has demostrado mucha destreza, eres bueno y tienes dotes para ser el mejor, pero no vez más allá de tus narices. Tomaste a Elia como enemigo, necesitabas crearte un enemigo. Muy humano de tu parte… Elia mostrale quien sos en realidad…

No pude dar crédito a lo que veían mis ojos, cuando éste ángel terminó su transformación y mostró quien era en realidad. Sentí realmente que me había excedido con el alcohol. Me desvanecí.

– No le va a venir nada mal dormir – dijo Iael

– Lo mejor va a ser que descanse, en poco tiempo tendrá que volver al mundo de Germán y Poly… Iael, haceme un favor, bajá a la Tierra y mezclate entre ellos, vamos a necesitar un informe completo…

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