Cuando desperté no tenía bien claro cuánto tiempo había pasado. Mi cabeza, todavía, daba vueltas como un trompo y el dolor era incesante. Las ideas se me amontonaban en el cerebro y no eran del todo claras. Se me venía a la mente la visión del Ángel del viento transformándose en Iael y la voz de Milton:

¿Cómo podés creer que un ángel que sopla se llame del viento?”

¿Podía ser verdad que Iael fuera mi enemigo? ¿Quién era realmente Milton? ¿Por qué su mirada me resultaba tan parecida a la de los ángeles de los cuadros en el salón? Y por otra parte, ¿quiénes eran esos personajes? Mi deseo era que todo aquello hubiera sido un sueño, pero se desvaneció cuando advertí que la habitación en la que estaba no me resultaba familiar. ¿Dónde estaban todos? Giré sobre mi hombro y vi en la mesita de luz un vaso de agua, una pastilla y una nota que decía:

“¡Buenos días Joani! ¿Explota la cabeza? Aquí te dejo una aspirina para que la tomes ni bien te despiertes. Iael bajó a la Tierra para enviarnos informes de Germán y Poly. Descansá todo lo que puedas que tenés mucho trabajo para hacer. ¡Un abrazo!”

Milton

¡Germán y Poly! Al ver sus nombres escritos me acordé de ellos y el corazón se me tiñó de tristeza. Quise levantarme de inmediato. ¡Tenía que hacer algo por ellos! Me incorporé en la cama y la cabeza me dio una puntada atroz. Miré aquella pastilla y sentí que no estaría de más tomarla si me aliviaba aquel dolor. Me dormí al instante.

Caía la noche cuando me despertó otra vez, el sonido de mi computadora al recibir un mail ¿cómo había llegado allí? ¿Dónde estaba Milton? ¿Qué era ese mail? Muchas preguntas, nada de respuestas, lo único que tenía respuesta en ese momento era el mail. Lo abrí, era de Milton:

“Joani, espero que la cabeza ya no duela. No te enojes conmigo por haberte hecho dormir con la pastilla que te dejé, pero tenés que descansar para terminar tu trabajo en el mundo de los humanos. Tenés otra en el cajón de la mesa por si querés descansar un rato más. Te recomiendo que lo hagas. A continuación te transcribo el informe que me ha enviado Iael sobre Germán:

Milton, te comento que nuestro amigo Joani, en cuanto a mis primeras impresiones, no se ha equivocado al elegir a estas dos personas. Lo ha hecho con mucho criterio y con demasiada idoneidad para ser su primera misión ¿Acaso sea él quien nos demuestre que el amor existe aún en este mundo? Sus calificaciones y su empeño así lo demuestran, pero la práctica es distinta y me ha sorprendido gratamente. Pero voy a pasar directamente al informe.

Germán es un caso crónico, se enamora de todo y no pide nada a cambio, anda con el corazón en la mano por donde vaya y no le preocupa entregarlo sin más ni más, sin ton ni son, al tun tun. Y muchas veces lo ha pagado muy caro, si bien anda cansado de que le manoseen el corazón no va a dudar en entregarlo cientos de veces más. Se levanta por la mañana siempre con las mismas penas, con las mismas heridas abiertas que aún no cicatrizan. Está en una etapa en la que vaga por las veredas sin importarle andar por desiertos, selvas o navegando por anchos mares, aún sabiendo que no va a ninguna parte. Está cansado de tener que dar explicaciones ya que no tiene ninguna repuesta para las preguntas que tanto le hacen los que lo quieren (que son muchos) Muchas veces se siente con ganas de quedarse quieto, pero sus penas y su dolor son los mismos que cuando se mueve y tropieza con gente que está igual que él. Anda saltando de falda en falda y también está cansado de ello. Necesita seguridad, pero sabe que no la va a conseguir ni en los lugares concurridos de los cuales está harto, ni tampoco dentro de los esquemas aburridos que le pretenden imponer. Andaba buscando un ángel y lo encontró a Joani. Andaba buscando un amor, confío que para eso llegó Poly a su vida.

Milton, básicamente este es Germán. Joani ha escogido muy bien, si lo mismo hizo al escoger a Poly, tenemos promesa de amor eterno. Te dejo un abrazo inmenso, salud y.. ¡Qué vuelen los humanos!

Iael

Pd: voy por Poly.”

El 80 por ciento de estos datos yo no los conocía, me guié de forma intuitiva en mi elección. El informe de Iael me había tranquilizado un poco, pero a la vez me sentía ansioso y bastante mal por no haber sido yo mismo el que hizo aquel estudio. Sentí la necesidad de bajar al mundo humano para estudiar por mí mismo a Poly, tenía que encontrar a Milton. Busqué mi celular pero no lo tenía, por otra parte, tampoco tenía el número de Milton y la compañía de Iael se había fusionado con otra y le habían cambiado el equipo, con lo cual no me podía comunicar con ninguno, además, no terminaba de confiar en Iael o Elia (como sea que se llame) Me quedaba el mail. Oprimí “Responder” y mi navegador me tiró la leyenda que siempre expone en los caso de emergencia: “Server to busy” ¡Enloquecí!

Traté de salir de la habitación pero estaba cerrada por fuera iba a golpearla para romperla cuando se deslizó un sobre por debajo de ella. Me senté en la cama y lo abrí.

“Espero que hayas interpretado la diferencia entre preocuparte y ocuparte. Te has preocupado más de la cuenta bebiendo de manera exagerada en el Mignon del Ángel y no te has ocupado de lo más importante, Germán y Poly. Ahora descansá y esperemos el segundo informe de Iael. ¡Tomáte la otra pastilla!

Milton”

¡No tomaría aquella pastilla! Mientras pensaba qué hacer llegó otro mail:

“Pd: Ok, no la tomes. Pero ¿te avisé que tienen efecto doble?”

Inmediatamente el sueño volvió a ganar mi mente, mi cuerpo y mi corazón. Tiempo después me despertó la puerta mientras se abría. Era Iael.

– ¡Sorpresa! – dijo mientras sonreía con un papel en la mano – el informe de Poly…