La ventana se golpeó con el viento haciéndome sobresaltar y no me quedó claro cuánto tiempo había dormido. Estaba sentado en el sillón y la televisión me decía que tenía que comprarme no sé qué pastillas porque si no lo hacía, me iban a crecer gusanos en el estómago. Casi llamo ¡Ya!

Imaginé que la transmisión, a juzgar por el reloj de la pared, había terminado hacía un par de horas. Apagué el televisor, encendí un cigarrillo y me propuse ir a la cama.

Fue entonces que al darme vuelta lo vi. Descansando muy plácidamente en mi sillón y a la sombra de la lámpara del living, se hallaba mi fantasma.

Me pareció y tuve la sensación de que el que estaba durmiendo ahí mismo seguía siendo yo y no quien se había despertado. Me di cuenta de que estaba siendo observador de mí mismo mientras dormía.

Tuve ganas de despertarme de verdad, no entendía muy bien qué era lo que pasaba; era como si aquél golpe del viento contra la ventana me hubiera puesto en otra dimensión. Mientras creía que la transparencia de la muerte se apoderaba de mí, noté que mi fantasma se estaba moviendo, se desperezaba buscando a tientas un sol que por la hora y el techo no llegaría. Tenía la clara intención de no despertar pero se movía lentamente. Fue hasta la cocina y puso agua a calentar; fue al baño, se duchó rápidamente y se vistió mientras tomaba mate.

Este fantasma se disponía a ir a mi trabajo, iba a ganarse mi dinero y, posiblemente, a su regreso escribiría esto que yo escribo. La pasión por escribir nos une, es nuestro propósito.

Tengo ganas de despertarlo pero está como encantado, es como que no perteneciera a este mundo. Pero ¿quién estaba en otra dimensión? ¿él o yo? La eterna lucha del “ser” o “no ser”

¡Tengo un plan! ¡Le propondré algo! Cuando vuelva le pediré que descanse, en ese momento me iré a trabajar yo. Me desdoblaré al confín del territorio de los Sueños y protagonizaré cientos de ellos. Tal vez así los dos nos sintamos más felices y hagamos un gran equipo.

Protagonizaré sueños como:

  • El Sueño de ser feliz
  • El de tener a la mujer que los dos amamos al lado nuestro, soñaré que somos el Rey y ella nuestra Reina.
  • Soñaré un planeta con una flor, tres Baobabs y sin George Bush como el de “El Principito”
  • Le haré sentir a través del sueño que la vida no está llena de laberintos como los de Borges.
  • Soñaré con el Capítulo 7 de “Rayuela”.
  • Soñaré con la “no existencia” de amores imposibles haciéndole ver que Romeo y Julieta siguen vivos y se hospedan en una pensión del Once. Mientras, papá Montesco y Don Capuleto toman vino tinto de un pingüino en un bodegón de Constitución.
  • Soñaré con el viejo blues de Pappo que nos haga recordar los momentos hermosos de nuestra vida y a nuestro primer amor.
  • Soñaré con un mundo sin dinero, donde la única moneda corriente sea la palabra empeñada; sin pagarés, sin documentos y sin VERAZ.

No será fácil. ¡Lo entiendo! Porque en un mundo donde los fantasmas son inconscientes, donde los humanos son sonámbulos autómatas sin fe y que, a su vez, está dominado por cadáveres domésticos; es tarea más que difícil la de aprender a despertar a tiempo para que nuestros sueños estén en el punto justo.

¿Cómo podemos hacer vos y yo, para que nuestros sueños no estén demasiado verdes?
¿Cómo hacer para que ese sueño no se venga al piso más allá de maduro, podrido?
¿Cómo encontrar la fórmula para despertar a tiempo?

Trataré de encargarme de eso de forma personal o fantasmal. Ahora te dejo porque mi fantasma o mi humano está volviendo de trabajar.

Fernando a. Narvaez
Basado en “Mi Fantasma y yo” de Miguel Cantilo Jorge Durietz

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