Muchas veces había soñado con tus ojos, tu risa, tu mirada, tu pelo, tus manos, tus dedos, tu piel, tu cuerpo, tu beso, tu abrazo. Te había idealizado en mis imágenes nocturnas. Habías vivido en mí, escondida. Nunca te mostraste de manera contundente, te me presentaste en distintas personas pero por partes, una mano, un dedo, la uña del dedo índice del pie izquierdo. Nunca me habías mostrado tus ojos. Esos te los habías guardado para vos.

A veces perdí las esperanzas. Después de tanto buscarte, de tanto esperarte sin encontrarte, claro. Ya estaba resignado. Jamás aparecerías. Nunca podría abrazarte. La decepción era evidente en mi alma y mi corazón era oscuro como una piedra blanda y dura, maleable e impenetrable. Todo a la vez. Rompí corazones a diestra y siniestra y dejaron el mío en rincones inhabitables a los que los mejores sabuesos jamás llegaban. Jamás quise entender que hacía mucho tiempo mi corazón estaba junto al tuyo en algún lugar del planeta.

Rara era la oportunidad en que me sabía completo, prácticamente nula. Definitivamente abolida fue la posibilidad de saberme entero aunque lo intenté. Nunca pude lograrlo.

Iba perdido, deambulé idiota por el día y durante la noche escarbando en los umbrales de las almas ajenas que jamás podrían ser mías y lo que es peor, en las almas a las cuales la mía no les pertenecía. Siempre supe que mi alma estaba con la tuya en algún lugar, sólo debía tener la paciencia necesaria como para poder hallarla.

Ahora todo cambió

Saliste de la nada, tenías en la mano un puñado de amor reprimido, escandalosamente guardado en tu corazón que, sabido era por vos también, estaba junto al mío en algún lugar. Por tus declaraciones a la prensa y sobre todo por nuestra combinación de miradas, no nos quedaron dudas. Nuestros anteojos echaron chispas de todos los colores al chocarse en el momento de aquel primer beso torpe, reprimido y tan dulcemente deseado. Nos miramos, me sonreíste y no tuve dudas. Te había encontrado, eras vos. No sólo mi nena, estaba besando por primera vez a mi mujer y era el primer beso mágico que ahora, después de habernos besado en un millón de oportunidades, todos y cada uno de esos besos y, por sobre todo el último, mantienen la magia intacta del primero claramente mejorada por el amor que va creciendo de manera vertiginosa y que no nos interesa parar.

Amor es lo que sentí desde mucho antes de mirarte a los ojos, amor es lo que siento que crece en mí a cada segundo al escucharte, al imaginarme tu voz, al sentir tu tacto en mi cuerpo que aunque no tenga tus manos al lado lo sigue sintiendo. Una vez te dije que si conseguía que me mires con la mirada que tenías en una foto iba a sentirme más que satisfecho, hoy tus ojos me miran a cada segundo, pero esa mirada está mejorada y multiplicada por no sé cuántas enésimas potencias, cuadradas cúbicas o quizás simplemente con el uno a uno que nos da la seguridad de que nuestros ojos están combinados de maneara tajante, de un tiempo a esta parte nuestros ojos miran lo mismo y ven lo mismo, se fundieron.

Loco. ¡Loco! Me han dicho porque hice cosas que generalmente salen de lo común, nos saltamos los pasos que habitualmente la gente y las raras costumbres nos dicen que deben ser de tal o cual manera. Desordenamos nuestra historia de manera tal que nadie pudo entenderla, ni siquiera nosotros, pero aunque me volvieran a gritar mi locura en la cara, jamás dudé de nada, jamás tuve nada que ocultar. Desde un primer momento supe y sé que estaba de cara a la mejor y mayor historia de mi vida. ¿Loco? ¡Absolutamente! Por vos, mi Reina. Por tus ojos cuando me miran, por tu piel cuando me permite acariciarla, por tu pelo cuando se enreda en mis dedos mientras lo acaricio en toda su extensión, por tus manos que me estremecen a cada roce, por tus besos que son los míos durante mucho tiempo soñados, por vos que soy yo mismo, por mí con vos, por vos conmigo, por nosotros con nosotros, por la magia alrededor, por lo que vendrá y por los que seguramente vendrán. ¿Leíste eso? ¡Te lo repito! Por los que seguramente vendrán.

Olores escandalosamente bellos siento a cada paso que camino, me llevé tu cuerpo en mi barba. El perfume de tu piel en combinación con la mía es algo químico que no tiene propiedad conocida. Somos material de estudio para todos los científicos del universo. Planetas desalineados empezando a alinearse en pos de mis deseos, de los tuyos y de los nuestros. Troya es un fogón en la playa al lado de la combustión de nuestros anhelos. "Todo arde si le aplicas la chispa adecuada" dice Bunbury en "La chispa adecuada" de Héroes del Silencio. Vos tenés esa chispa y yo creo tener la misma para con vos.

Mentira es que nunca me tuviste, mentira es que dejarás de tenerme. Viví adentro tuyo, viviste escondida en mí los últimos 35 años de mi vida y este es le momento en que nos mostramos, nos exponemos y nos disfrutamos a nosotros mismos. No existe el miedo, no temo del futuro si es al lado tuyo. Proyectos, planes en común es lo único que tengo en mi cabeza. Crecer al lado tuyo y con vos. Desarrollarnos como pareja, como personas y ser un mejor hombre cada día.

Estuve perdido mucho tiempo y hoy, con vos acá a mi lado, me encontré. Hoy sé quien soy y fundamentalmente sé y conozco lo que quiero. Pero quiero que sepas que a pesar de todo esto, no me cambiaste la vida. Me la diste.

 Fernando A. Narvaez