Para Martín

Un héroe silencioso, incoherente e impertinente, manifestó una vez que la locura nunca tuvo maestro. Muy lejos de contradecirlo o de confirmar dicha afirmación. Me creo con la suficiente autoridad inmoral de decir que si bien no ha de haber tenido maestro, con toda seguridad ha tenido un discípulo.
La locura ha impuesto su límite propio en la carencia de las fronteras. Trasciende y se eleva más allá de las montañas, de los espacios y de los muchos infiernos y universos paralelos.

La locura anidó hace más de 20 años en Capital Federal, para ser más precisos en el barrio de Coghlan. Se sumerge en irremediables dunas de Playmobils, algunos ahorcados, otros recostados sobre libros como marcando el punto justo por donde ha de seguirse la lectura.
La locura cuida chicos y te juro que después de mirarla a los ojos y de conversar un rato con ella, dejarías de lado tus prejuicios que hablan de que un hombre portador de una locura cuerda no puede llevarse bien con los niños, y los dejarías en sus manos sin dudarlo. Imagino hasta la mamadera de dos litros de uso personal para brindar con el infante, claro que dicho envase en el caso de nuestra locura amiga no contendría leche precisamente, sino una buena cerveza alemana.

Quiso seguir su corazón y su vocación intentando ayudar a la gente a través de su sueño, la psicología; pero el sistema perverso corrupto y decadente logró que aquellos sueños se vieran truncados y dio el paso al costado. Paso que no sólo lo alejo de la basura política que existe en todos los sectores sino que, además, lo hicieron más grande, lo agigantaron y elevaron su corazón a la máxima potencia.

Te hace una canción, te consigue un show, te para un recital y hace callar a la gente. Te para al cuore, te dibuja una sonrisa y te deja perplejo con la contundencia en sus palabras.

Avalancha delirante de improvisaciones pequeñas es su lugar en el mundo. En dicho sitio vuela, divaga, improvisa y expone. Compone sueños, inventa realidades y vive fantasías. No te pierdas ese espacio contundente y absolutamente demente. Mágicas leyendas urbanas y estelares delirios universales sus manos tipean o su lapicera improvisa.
Frescura, amor, diversión, odio, rencor, humor y todas las sensaciones y todos los sentimientos y todas las realidades y todas las mentiras y todas las fantasías y todos los sueños y todo en uno en él.
Y éste humilde homenaje silencioso y Maldito de un Duende improvisado que te respeta y que aprendió a ser un poco más delirante en compañía de un hermano vecino y amigo que, aunque menor, le enseña y lo instruye.

¡SALUD!

Fernando A. Narvaez

Gracias Romau (mi Cuñado) por este Post: Maldito Duende de Papel
Y Dark Rusa y al Pacha por su publicidad ¿desinteresada?