13:00 horas en la Argentina, el sol que pretende quedarse y la temperatura de 28 grados pronostican un día fresco para un verano muy caluroso. Remera, jeans, zapatillas, medias y un calzón a modo de armadura medieval adornan mi cuerpo. La adrenalina circula como en cada oportunidad ante cada recital. Con todas las precauciones parto en procesión silenciosa rumbo al estadio.
Contra todos los pronósticos llego derecho y sin mayores trámites a mi ubicación, una popular en el estadio más grande de la Argentina. ¡No voy a ver nada! – pensaba – pero al pisar el estadio a las 15:16, los pensamientos se me van a la mierda ante la majestuosidad del escenario y su pantalla verdaderamente gigante.
Seis largas horas me separan de sus Majestades Satánicas. Tomo posesión de algún lugar en tamaña tribuna y me siento a disfrutar del clima "recitalero" que, créeme, es incomparable.
Si bien el sol se había escondido, el calor se sentía bien. Hasta que llegó ella, la lluvia que no paró en toda la tarde y, entonces, hay que esconderse bajo los techos de los interiores del estadio. Faltaba mucho y la gente ingresaba y no pararía de hacerlo hasta muy entrado el recital. Los vi bajar del micro y a Jagger entrar con su cámara personal y saludando a cada uno de los fans que pretendían su saludo y lo consiguieron. Ya lo había visto al Pacha ingresar por el mismo sector y ver el ingreso de los Stones fue la frutilla de la torta. Promediaba el show de La 25 y el sol amagaba con asomarse y la lluvia que cesó momentáneamente. El clima se predisponía bien. Fin de La 25 y venían Las Pelotas. Y la lluvia que volvió, caía de manera intensa y pareja, lo que presagiaba el hecho de que no iba a dejar de caer. El agua mineral a $5.-, las bolsas de residuos a modo de pilotín en $10.-, un paquete de papas fritas que en un kiosco te salen $0,80 ahí te lo vendían a $3.- y el caradura del vendedor que dice, ante el reclamo de uno al que robó con el precio, que las promociones ahí no valen porque sino "Perdemos como en la guerra"; habían sacado del interior del paquete el derecho a otro sin cargo. Si vas a un recital sabés que te van a afanar con los precios.
Cerca de las 20:00 y con varios litros de agua en el cuerpo llegan Los Piojos y confieso que me han gustado mucho. No los había visto en vivo y agradezco haberlos visto. Promediando su show la lluvia se hace presente y comienzan los llamados y mensajes al celular de todos los familiares que, preocupados por lo que ven en televisión, te llaman para ver si estás bien. Los mismos de siempre y los que se empeñan en atropellar los derechos de los demás pretendiendo ingresar sin entrada por sobre los que por cuestiones laborales, llegan a último momento. Y el descontrol, y la infamia, y culpamos a la organización y a la policía, pero ayer hubo 500 personas que fueron a eso. A romper autos de gente que nada tenía que ver y a tirar piedras sin importarle a quien le pegaran.

Adentro todo es fiesta, nada se sabe de afuera. Terminado el set de Los Piojos se ven los movimientos en el escenario, despejando el espacio y dejando todo listo para que de una vez por todas vibre el Monumental y la Argentina.
La lluvia seguía y nada importaba.
22:00 hs. Se apagan las luces del estadio y estalla. Los primeros acordes de Jumpin' Jack Flash estremecen a 70.000 almas. Ya nada importa los Stones bajo la lluvia estaban en escena. El resto lo dejo en manos de los especialistas.

Dos horas y algo más tarde me veo caminando solo entre un enjambre de gente que estaba eclipsado y anonadado por 10 tipos arriba de un escenario que les volaron las cabezas. Procesión hasta mi casa, pero con la sensación de que mi vida no será igual, la misma sensación que tuve en el '95 y en el '98. sensación que durará si dios lo permite hasta que los vuelva a traer por estos pagos.

Fernando A. Narvaez