En un texto de antaño: “Incoherencias“. Mi desesperación por alegar todo mi sentimiento, me llevó a cumplir con la siguiente aberración literaria y su consiguiente tergiversación de las reglas gramaticales vigentes. El escrito oraba lo siguiente:

“Sólo voy a aprovechar la oportunidad para expresarte de manera categórica todo lo que mueve mis instintos: tus ojos tu risa tu voz tus lágrimas tus besos tus manos tu amor mi amor el silencio compartido las escenas programadas la fantasía la alegría la tristeza la pelea la reconciliación mi esperarte tu esperarme tus milanesas con fritas mi vinito que había mi película elegida tus buenos días mis buenos días nuestras buenas noches mi omitir las comas porque quiero decirte todo junto y no me acuerdo cuántas cosas más. Seguramente algo me olvido. ¿Me ayudás a recordar?”

El tiempo ha pasado. Mi sentimiento no sólo se mantiene sino que, además, ha crecido. Ante semejante acontecimiento me veo en la obligación de intentar decirte lo que siento de otra manera.

Tomaré un objeto contundente. Digamos… un martillo o un cincel; o lo que es mejor aún, un martillo y un cincel y esculpiré mi teclado para que quede presto para ejecutar mi plan.

¡PLAF! ¡PUM! ¡CRASH!

Listoobejtivocumplido.Heconseguidoextirparlealtecladosubarraespaciadora.
Antañolequitélascomasalrelatoparadecirtetodojunto.Quizásahoralogredecirte
másrápidoymásapretadotodoloquecambiomividadesdetuaparición.
Talvezlogrequeentiendastodoloqueteamoyqueseasconscientedeque
realmentenomecambiastelavida.Meladiste.

FernandoA.Narvaez

Pd:RecordáquepodésbajartepartedellibrodelDuendehaciendoclickenlaimagendelatapa,
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Pd3:Mevoyyaacompraruntecladonuevo