… tu día.
… el gallo que cante al amanecer poniéndote en aviso de que el sol cabalga desde el espacio para romper tu ventana en forma de rayos.
… la persiana que los detenga momentáneamente.
… el despertador que te avise que no hay "cinco minutos más" que valgan.
… quien te invite a hacer el amor para que te lleves por delante el día, que lo atropelles y lo aplanes.
… la mano que corra tu cortina para que de una vez por todas el caprichoso sol se pose en tu piel.
… el agua tibia que empape tu cuerpo recorriéndolo palmo a palmo, centímetro a centímetro. Hurgando tu piel y tus profundidades.
… quien te espere con el desayuno.
… el beso de la despedida cuando el trabajo nos llame.
… tu moneda de un peso o la llave del auto para que llegues en tiempo y forma a tus quehaceres.
… el llamado que te recuerde que estoy con vos, que soy tuyo, que te amo y que todo va a estar bien, a pesar de los duros "día a día"
… el plato de tu almuerzo.
… las once rosas enviadas en una moto para completar la docena cuando llegue a la noche con la restante en mi mano.
… tu cinta en el gimnasio después de la jornada laboral.
… tu transpiración.
… otra vez el agua que te la saque.
… la llave de la puerta de casa.
… la música, la televisión, el libro o la computadora mientras esperás mi llegada.
… quien al llegar no le importe cerrar la puerta para correr con la rosa faltante en la mano, mirarte a los ojos, gritarte en un susurro que te amo y desintegrarte en un beso y un abrazo.
… la luna echando a patadas al sol.
… la noche.
… el del beso sorpresivo.
… el de la caricia inesperada.
… el del mimo certero.
… el teléfono para pedir comida, poniendo en evidencia mis limitaciones culinarias y evitando que vos lo hagas.
… el vino que moje tus labios y te recorra por dentro.
… el agua, la esponja y el detergente que lave los platos.
… el que se estremezca con tu contacto, con tu voz, con tu beso.
… la película compartida.
… otra vez el beso.
… el sillón que nos soporte.
… la silla que ya no nos soporta.
… la cama que nos soportará.
… quien te haga dormir hecha un bollito en sus brazos.
… el corazón que se vista de caballero templario para comandar día a día y noche a noche la cruzada en búsqueda de mi Santo Grial. Tu Corazón.
… el mosquetero guardián de tus sueños.
… quien duerma a tu lado.
… quien sueñe con vos.
… Ángel.
… Demonio.
… un Flamingos transformado en Maldito Duende
… un Duende Maldito bendecido por tu mirada diáfana.
… yo mismo a pesar de los seudónimos. Fernando Ariel Narvaez.
… todo lo que pueda ser.
… un hombre mejor cada día.

Yo. Seré yo. Si me lo permites, ¡Seré!

Pensalo, me encantaría.

Fernando A. Narvaez
Arreglos y Dirección: Romau

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